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Getting Networked: Social Media Guide for Researchers / Creando red: Social Media Guide for Researchers

October 1, 2012

Although social media might be at their most popular now, there are still quite a few researchers and academics who, for various reasons, refuse to take them seriously.

The authors of Social Media Guide for Researchers, available free of charge, do not try to convince us that social media provide a solution to every problem a researcher may encounter, but rather show their advantages and possible uses in the research process.

The guide offers a clear and concise introduction to the most popular social media, from such giants as Facebook and Twitter to less-known and specifically research-oriented tools.  The authors also do a good job of explaining different types of social media and emphasizing those which can be of most value to researchers.

Clearly, social media offer many advantages over more traditional channels of communication. Among them, the authors enumerate information search; social media make use of collective knowledge and experience to let you know of the things you might not have been aware of. Namely, while traditional search technologies bring you answers only to the questions you ask, social media “can also provide you with intelligently-filtered information that helps to stimulate new questions, in the same way that a conversation with a colleague might”. The difference, the authors claim, lies in the way you approach social media – whether you just consume the contents produced by others, or create knowledge yourself. In the former case, social media do not vary much from any other web content, however, if you build a network of colleagues, engage in conversations on the topics that interest you and follow those with similar interests, you are likely to gain an additional source of information, as well as an opportunity to share your ideas and draw on others for advice. Although, “going public” with your research might seem a bit scary, as it can potentially expose your work to criticism, there are some important benefits that can offset the risk.

Most importantly, communicating your findings via social media might help you establish new contacts and benefit from the experience of others, as well as provide you with feedback on the go. The authors quote a young research assistant in Hemato-oncology who kept having problems with an experiment and decided to ask for help via Facebook. The feedback was immediate and helped the researcher to solve the problem successfully. Obviously, somebody could say that asking a colleague for help would work the same, but what if we don’t know who to turn to or the person in question is unreachable? Social media have a broad impact and can maximize the possibility of receiving fast feedback; therefore they might prove beneficial, especially to novice researchers.

The last point takes us to the crucial aspect of modern research – collaboration. Traditional ways of facilitating collaboration like conferences or meetings require researchers to be in the same place at the same time. According to the authors social media “open up new forms of collaboration that are not so bounded by time, place and access to funding”. For instance, researchers can work on papers simultaneously thanks to such tools as Google Docs, or engage in video conferences via Skype. They offer also a number of research-friendly features, like calendars, file sharing, document management, or discussion boards etc. The authors highlight the ecological aspect of such tool; by reducing or even eliminating travel associated with project management, they diminish the carbon footprint of each project.

As mentioned before, there is still much skepticism about social media and their role in research. Some researchers and academics see them as a threat to the high standard of scientific publishing; unlike traditional publications, social media lack a quality filter that would determine which contributions are valuable and authoritative. Furthermore, there are concerns about encroachment of privacy and potential misuse of data, as well as information overload, which may be especially daunting for researchers. However, according to the authors, the criticisms might be true in some cases but not necessarily in all. For instance, it is true that social media contribute to information overload, however, if carefully chosen and used can also identify, organize and store data. Some examples include filtering tools, social bookmarking, or social citation-sharing, all explained in more detail in the guide.

Thus, despite their drawbacks, social media seem to constitute a real added value for modern researchers. They speed up communication, help to forge collaborations, control information overload, and improve productivity. However their impact depends only on researchers and the way they engage with them – as the authors say – “the social nature of these tools means that they become more useful with every researcher who starts to use them”.

Martyna Bryla

Los medios y redes sociales viven un momento de gran implantación en todos los ámbitos de la vida tanto profesional como cotidiana. Aunque, todavía hay sectores entre los investigadores y académicos que, por diversas razones, no los consideran herramientas serias y no los incorporan a sus trabajos de investigación.

Los autores de la Social Media Guide for Researchers, disponible sin coste alguno, no pretenden convencer de que los medios sociales ofrecen una solución para los problemas que un investigador puede encontrar en su trabajo. Por el contrario, estos autores muestran las ventajas y los posibles usos en el proceso de investigación de estas novedosas herramientas.

Esta guía ofrece una introducción clara y concisa a los medios sociales más populares, desde gigantes como Facebook y Twitter, hasta los menos conocidos y específicamente orientados a la investigación. Los autores también desarrollan una precisa descripción de los diferentes tipos de medios de comunicación sociales, destacando aquellos que pueden resultar más recurrentes en los trabajos y proyectos de investigación.

En la actualidad, es evidente que los medios sociales ofrecen muchas ventajas sobre los canales más tradicionales de comunicación. Entre ellos, los autores destacan la búsqueda de información, ya que los medios sociales al hacer uso del conocimiento y las experiencias colectivas, dan una visión más amplia de aquella que puede ser realizada por una sola persona, al reunir las aportaciones de muchas. Es decir, cuando se realiza una búsqueda de información a través de las tecnologías tradicionales de búsqueda, sólo se recuperará la información directamente relacionada con la cuestión planteada. Sin embargo, al realizar la misma búsqueda con medios sociales, éstos también le pueden proporcionar información de manera inteligente, con un filtro que ayuda a estimular nuevas preguntas, podría considerarse de una forma parecida a la obtención de información a través de la conversación con un colega.

La diferencia, según los autores, radica en la forma en que se enfocan los medios sociales – si solo se consumen los contenidos producidos por otros o se crean los contenidos por uno mismo. En el primer caso, los medios sociales no varían mucho de cualquier otro contenido de la web. Sin embargo, si se construye una red de colegas, se participa en conversaciones sobre los temas de interés y se sigue a las personas con intereses similares, es probable que se consiga una fuente de información adicional, así como, la oportunidad de compartir sus ideas y de poder acudir a los demás como fuente de consejo. Aunque, “hacer pública” una investigación puede parecer un poco arriesgado, ya que supone exponer su trabajo a la crítica, hay algunos beneficios importantes que pueden compensar el riesgo.

 Aún más importante es tener en cuenta que la comunicación de los resultados de investigaciones a través de medios sociales puede ayudar a establecer nuevos contactos y beneficiarse así de la experiencia  y aportaciones de los demás. A este respecto, los autores cuentan como un joven asistente de investigación en Hemato-oncología tenía problemas con el experimento que estaba realizando, y decidió pedir ayuda a través de Facebook. La respuesta no se hizo esperar y consiguió la ayuda de otros investigadores que le ayudaron a resolver su problema con éxito. Obviamente, alguien podría decir que pedirle ayuda a un colega sería lo mismo, pero ¿qué ocurre si no sabemos a quién recurrir, o la persona más adecuada es inalcanzable dada nuestra situación? Los medios sociales tienen un impacto muy amplio y pueden maximizar las posibilidades de una rápida retroalimentación. Es por ello por lo que el uso de estas herramientas es muy beneficioso, principalmente para investigadores noveles.

Este último punto conecta con un aspecto crucial de la investigación moderna: la colaboración. Las formas tradicionales de facilitar la colaboración como conferencias o reuniones exigen a los investigadores estar en el mismo lugar al mismo tiempo. Según los autores, los medios sociales “abren nuevas formas de colaboración que no están tan limitados por el tiempo, el lugar y el acceso a la financiación”. Por ejemplo, los investigadores pueden trabajar en documentos simultáneamente gracias a herramientas como Google Docs, o participar en videoconferencias a través de Skype. Ofrecen también una serie de características que facilitan la investigación, como calendarios, compartir archivos, gestión de documentos, o los foros de discusión, etc. Los autores destacan el aspecto ecológico, tanto material como económico, de estas herramientas, ya que al reducir o incluso eliminar los viajes relacionados con la gestión de proyectos, disminuyen los gastos de cada proyecto.

Como se ha mencionado, existe aún mucho escepticismo sobre la utilización de los medios sociales y su papel en la investigación. Algunos investigadores y académicos, los ven como una amenaza a la alta calidad de las publicaciones científicas. Ya que a diferencia de las publicaciones tradicionales, los medios sociales no tienen un filtro de calidad que determine que las contribuciones son valiosas y auténticas. Además, se mantiene la preocupación acerca de la invasión de la privacidad y el posible uso indebido de los datos, así como la sobrecarga de información, que puede ser especialmente desalentador para los investigadores. Sin embargo, según los autores, la crítica puede ser cierta en algunos casos, pero no necesariamente en todos. Por ejemplo, es cierto que los medios sociales contribuyen en la sobrecarga de información, sin embargo, si son cuidadosamente elegidos y utilizados también pueden identificar, organizar y almacenar datos. Algunos ejemplos incluyen herramientas de filtrado, marcadores sociales, o citación para compartir, todo esto se explica con más detalle en la guía.

Por lo tanto, a pesar de sus inconvenientes, los medios sociales parecen constituir un valor añadido real para los investigadores modernos. Aceleran la comunicación, contribuyen a forjar colaboraciones y a mejorar la productividad. Sin embargo, su impacto depende sólo de los investigadores y de la forma de interactuar con ellos – como explican los autores – ” La naturaleza social de estas herramientas significa que cuantos más investigadores comienzan a usarlas, más útiles se vuelven éstas”.

Martyna Bryla

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